Varios Estados miembros han estado operando controles "temporales" en las fronteras interiores de Schengen durante más de una década sin interrupción, a menudo con una justificación dudosa basada en circunstancias de "emergencia" muy generales y no específicas. Esto no solo ha provocado largas colas de tráfico en las fronteras interiores de Schengen, ha perdido ingresos para las empresas transfronterizas debido a las esperas fronterizas y los retrasos en los viajes en tren y ferry, sino que ha socavado la confianza pública en una Europa de fronteras abiertas y ha llevado a especular sobre si el retorno de las fronteras intraeuropeas permanentes es de alguna manera "inevitable".
Es evidente que los controles fronterizos se utilizan más como instrumento político que como respuesta a circunstancias de emergencia reales en algunos países. Ya es hora de que esta "emergencia" aparentemente interminable se aborde mediante un nuevo examen del sistema de control fronterizo temporal, con límites de tiempo para los cierres y multas diarias sustanciales por incumplimiento.
Muchos europeos consideran que la posibilidad de viajar y trabajar libremente a través de las fronteras nacionales es una parte fundamental del derecho a la movilidad. Es hora de encontrar una solución a este problema que garantice a los ciudadanos que su derecho a viajar dentro de la Unión no se verá perturbado en la medida de lo posible sin impedir que los Estados miembros puedan responder a verdaderas circunstancias a corto plazo.
Las opiniones expresadas en el Foro de la ICE reflejan exclusivamente el punto de vista de sus autores y no puede considerarse que reflejen, en modo alguno, la posición de la Comisión Europea o de la Unión Europea.

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